Cuánto tiempo. Muchos meses y muchas cosas, demasiadas cosas, buenas y malas. No sé por donde empezar, ni siquiera que contar, sólo sé qué no puedo o no quiero contar. Os puedo contar el accidente que tuve en septiembre y que he estado a punto de ser padre de nuevo, por empezar por lo chungo. En septiembre, tras una marcha cicloturista organizada a la Sierra de la Pandera, tuve una caída horrorosa. Culminé con un muy buen crono la ascensión más complicada de Andalucía una de las más duras de España. Llegué entero, con fuelle y sin ni siquiera pestañear. Casi no lo podía creer. Sin embargo, a la bajada, una vez acabada la marcha, a la entrada a Fuensanta, mi rueda trasera pinchó y me fui a la cuneta, rodando y dando alguna vuelta de campana. En la colisión me luxé y fracturé la muñeca, escafoides, carpo semilunar y ligamentos de mi mano derecha se fueron tan rápido como los pelos de mi coronilla. Tres operaciones, 10 días en el hospital, dos meses de escayola y tres de baja. Ahora llevo dos meses de rehabilitación o casi. En definitiva, un desastre. Me supuso una aflicción terrible, no la calificaría de depresión pero casi, que me condujo a volver a fumar tres años después de haber abandonado el hábito. Aún sigo fumando pero estoy en tratamiento para dejarlo. Otra cosa negativa ha sido que esperábamos un niño y entre medias mi mujer abortó. No sabemos si es que la cosa no venía bien o fue por el susto y disgusto de mi caída. Quiero pensar que no fue eso, pero no puedo evitar autoculparme de ello.
Ahora lo bueno.
Volví a Barcelona en junio. Volví a ver a Jaime del Prado, Sergi Arenas, Juan Carlos Medina y al resto que ya había visto el año pasado. Me reencontré con Silvia, Imma y Sergi. Este último incluso había estado en Granada en mayo para celebrar mi 40 aniversario, pasamos un día de miedo, riendo, charlando, comiendo y confraternizando con Miguel Ríos (eso lo dejo para reemprender mi sección de anecdotario que vuelve en pocos días con más cosas). De lujo.
Pero, perdonad, de lo mejorcito ha sido reencontrarme con una vieja compañera y amiga, Cris. No he conocido en mi vida persona más vital, más fuerte y más valiente. Graciosa, divertida y cariñosa. Una chica estupenda. Cris fue compañera en el cole y ahora vive en Toledo. Aún seguimos en contacto, vía facebook y esas cosas. Una amiga de verdad y para siempre. Como veis no todo ha sido malo.
Pero como de todo mal trago yo saco uno positivo prefiero hablaros de los facultativos y sanitarios con los que he tenido que tratar durante los más de cuatro meses que llevo convaleciente desde que tuve el accidente.
Comenzando por el Hospital de Jaén, donde las enfermeras y doctores me trataron de tal manera que me hicieron sentir un VIP. Dijo mi amigo Enrique "no hay nada como salir de Granada para darnos cuenta de la 'malafollá' que tenemos". Oye, que gran verdad. Acertadísimo el diagnóstico del Dr. de la Hoz. Muy acertado.
De vuelta en Granada, en Traumatología, me han tratado de escándalo, auxiliares, enfermeras, doctores, todos. En especial los sanitarios de la sexta planta donde estuve ingresado varios días, en total unos 8 días en dos estancias distintas.
Y últimamente en Rehabilitación. Son varias horas diarias y ahí cruzas impresiones con enfermos de toda índole, piernas, rodillas, tobillos, codos, muñecas y otras muy diversas. Ahí he conocido a Miriam, una chica de 17 años estupenda, una niña cariñosa y dulce a la que la vida le depara buenas cosas si sigue así. De paso a su abuelo que la espera pacientemente cada día con un libro en las manos y una sonrisa en la boca, que señor más excelente. Carmen que empezó muy negativa y se ha marchado con una sonrisa y repartiendo besos a todos, incluído yo mismo. Tenemos un 'animador' que es Sebastián, un chico joven de 37 años que padece una lesión de rodilla que afronta con mucho café, mucha Bandolera y mucha casquera. No pasa desapercibido el amigo Sebas. Y así muchos más.
Pero de ahí hay que resaltar el personal, uf, que excelencia en el trabajo y el trato. No sabemos lo que tenemos con estos profesionales, si tuviéramos que pagarlos de otra forma, al estilo yankee por ejemplo, nos faltarían cheques. Simón, Herminia y el resto son dedicados y se preocupan de verdad de sus pacientes. Visi, que mujer, que no para, es la auxiliar. Mantiene orden, reparte cariño y musicaliza con su "cadena Nostalgia" la sala. José Miguel, otro fisio, que es la simpatía personificada, tiene el cielo ganado, él sabe por qué, un fisioterapeuta que en ocasiones me ha tratado y que es de esas personas con las que sé que fuera de esas cuatro paredes congeniaría a la perfección. Pero capítulo aparte merece mi fisioterapeuta, Amparo. Creo que la echaré de menos cuando me den el alta. Al principio me parecía seria y distante. Como siempre, ese es el síntoma de las personas que son inteligentes. Ahora me parece simpática, cariñosa y con un trato y una conversación que podría prolongarse horas. Por fortuna para ella me marcho pronto. Es una buena persona, se nota y se aprecia. Pero sobre todo, me está recuperando a pesar de lo complicado que está el asunto por que mi muñeca parece un trozo de madera. Estoy encantado de haber conocido a estos profesionales y a estas personas.
Y aparte de todos y todas, María del Mar y mis niños. Los chiquitines son el motor de mi vida, sin ellos no sería nada ni nadie. Qué os voy a decir. Pero María del Mar se ha ganado varios cielos. Lleva cuatro meses tirando sola de la casa, los niños, el marido, los padres, la vida y las penurias que acarrea mi pésimo sueldo. No sé cómo ni cuándo se lo agradeceré ni si será suficiente.
En fin, que han sido unos meses muy raros, muy cargados de cosas contables y otras menos difundibles. Desde luego este año 2010 quedará en mi memoria, mientras me quede, como un año de difícil calificación. El caso es que he vuelto. Ya os contaré historias más divertidas.