como un papelito blanco
con mil pecas colocadas
con riguroso cuidado
ondulando tu nariz
de uno a otro lado.
Es tu dulzura niña,
son los abrazos,
es el sonido de tu voz
a lo que hago caso
y no tengo más amor
si no estoy a tu lado.
Aquella mirada tuya
con un segundo de vida
en mi tus ojos se fijaron
y yo supe enseguida
que sin duda me atraparon
sin que hubiera otra salida.
Ay mi niña, si tu llanto,
ay mi niña, y tu dolor
a mi llegan algún día
prendería la desazón
la locura alcanzaría
y perdería la razón.
¿es que nadie mas lo ve?
que tu brillas, hija mía,
ni un lucero puede ser
intentando cada día
alcanzar tu brillantez
por que tú eres hija mía.
Pasarán miles de siglos
y no se repetirá
esa dulce sensación
que nadie experimentará
asir tu mano en constricción
con la mía y caminar
Ni ojos en el cosmos
esas pequitas verán
con sus huequecitos blancos
y tu dulce mirar
y tu hablar tan blando
¿a quién enamorarás?