Todos sabemos, al menos deberíamos, saber qué es XL. Bueno, no creo que sepáis por donde voy si os digo que me siento XL. Pensaréis que sí, sobre todo quienes me conocéis personalmente. Para el más común de los mortales XL son unas siglas, sí, unas siglas como los son S, M, L y después XL. En inglés S(mall) es pequeño, M(edium) es mediano, L(arge) es grande y luego XL, eXtra Large, super grande. AAAAAAAH. Pues no. Sí, soy XL, soy un tío grande, mido muchos centímetros y peso muchos kilogramos. Mi talla suele ser la XL, pero no. XL ha sido durante más de 2.500 años un número, así me siento, con 40 tacos.
Me he leído cientos de artículo y entradas en internet y la sintomatología es inequívoca, estoy en plena crisis de los XL. Lo peor es que cuánto más leo, peor me siento y cuando veo las edades a las que la gente sale, peor me pongo. Pero hoy me han pasado dos cosas: la amistad y la rabia. Empiezo por esta última.
Hoy he llorado dos veces, la última hace unos minutos, antes de ponerme a escribir. ¿Cómo puedo tener derecho a sentirme mal cuando hay niños que no llegarán a los 10 años, morirán antes, por culpa de la desnutrición? Con un euro a la semana Médicos sin Fronteras consigue durante un año 173 raciones de alimento terapéutico. Yo me gasto 3 euros al día en desayunar, 21 euros a la semana, es decir 3.633 raciones terapéuticas al año. La vida de 3.633 niños equivalen a mi tostada y mi café con leche diario. Sé que no es culpa mía, pero me he sentido tan culpable que me he echado a llorar. Eso es estar XL. No ayuda demasiado pero soy así. No obstante he decidido no bajar al bar a desayunar, a partir de ahora me llevo mi desayuno comprado de "comercio justo o algo así" y lo que me ahorre se lo doy a Médicos sin fronteras. Palabra de honor.
La primera ha sido currando, me ha dado un bajón terrible. Y ahí es donde me he visto acompañado. Aparte de los hijos y el amor de una pareja estable, cosas incuestionables y que no entran en este tema, lo mejor que puede tener una persona es la amistad. Y hay personas que son amigas, que saben serlo, por que simplemente tienen calidad humana, por que son inteligentes y ponen su inteligencia al servicio del amigo al que quieren, por que brillan con luz propia y se imbuyen de tu problema durante un tiempo para compartirlo y aligerar tu carga. Hay personas que saben ser amigas y que solo por eso merecen estar en lo más alto de tu lista de prioridades. Dicen que hay cosas incompatibles con la amistad, la distancia, que sean hombre y mujer y tantas otras, pero cuando hay amistad de verdad no importa, cuando la amistad es sincera. No es más amigo el que más ves, o el que te lleva de copas, o el que te da la palmadita en la espalda. Es quien te escucha y te obliga a que exteriorices tus sentimientos y quien te hace sentir bien y hoy esa amistad ha estado aquí, conmigo y ya no me siento tan XL, un poco menos. Hoy siento gratitud por esa amistad que habré de cuidar de por vida, es un patrimonio que no puedo perder, no me puedo permitir ese lujo, máxime cuando estoy XL y más aún cuando también le puedo corresponder cuando esté XL, aunque le falte aún. GRACIAS.