27 octubre 2009

XL

Todos sabemos, al menos deberíamos, saber qué es XL. Bueno, no creo que sepáis por donde voy si os digo que me siento XL. Pensaréis que sí, sobre todo quienes me conocéis personalmente. Para el más común de los mortales XL son unas siglas, sí, unas siglas como los son S, M, L y después XL. En inglés S(mall) es pequeño, M(edium) es mediano, L(arge) es grande y luego XL, eXtra Large, super grande. AAAAAAAH. Pues no. Sí, soy XL, soy un tío grande, mido muchos centímetros y peso muchos kilogramos. Mi talla suele ser la XL, pero no. XL ha sido durante más de 2.500 años un número, así me siento, con 40 tacos.
Me he leído cientos de artículo y entradas en internet y la sintomatología es inequívoca, estoy en plena crisis de los XL. Lo peor es que cuánto más leo, peor me siento y cuando veo las edades a las que la gente sale, peor me pongo. Pero hoy me han pasado dos cosas: la amistad y la rabia. Empiezo por esta última.
Hoy he llorado dos veces, la última hace unos minutos, antes de ponerme a escribir. ¿Cómo puedo tener derecho a sentirme mal cuando hay niños que no llegarán a los 10 años, morirán antes, por culpa de la desnutrición? Con un euro a la semana Médicos sin Fronteras consigue durante un año 173 raciones de alimento terapéutico. Yo me gasto 3 euros al día en desayunar, 21 euros a la semana, es decir 3.633 raciones terapéuticas al año. La vida de 3.633 niños equivalen a mi tostada y mi café con leche diario. Sé que no es culpa mía, pero me he sentido tan culpable que me he echado a llorar. Eso es estar XL. No ayuda demasiado pero soy así. No obstante he decidido no bajar al bar a desayunar, a partir de ahora me llevo mi desayuno comprado de "comercio justo o algo así" y lo que me ahorre se lo doy a Médicos sin fronteras. Palabra de honor.
La primera ha sido currando, me ha dado un bajón terrible. Y ahí es donde me he visto acompañado. Aparte de los hijos y el amor de una pareja estable, cosas incuestionables y que no entran en este tema, lo mejor que puede tener una persona es la amistad. Y hay personas que son amigas, que saben serlo, por que simplemente tienen calidad humana, por que son inteligentes y ponen su inteligencia al servicio del amigo al que quieren, por que brillan con luz propia y se imbuyen de tu problema durante un tiempo para compartirlo y aligerar tu carga. Hay personas que saben ser amigas y que solo por eso merecen estar en lo más alto de tu lista de prioridades. Dicen que hay cosas incompatibles con la amistad, la distancia, que sean hombre y mujer y tantas otras, pero cuando hay amistad de verdad no importa, cuando la amistad es sincera. No es más amigo el que más ves, o el que te lleva de copas, o el que te da la palmadita en la espalda. Es quien te escucha y te obliga a que exteriorices tus sentimientos y quien te hace sentir bien y hoy esa amistad ha estado aquí, conmigo y ya no me siento tan XL, un poco menos. Hoy siento gratitud por esa amistad que habré de cuidar de por vida, es un patrimonio que no puedo perder, no me puedo permitir ese lujo, máxime cuando estoy XL y más aún cuando también le puedo corresponder cuando esté XL, aunque le falte aún. GRACIAS.

21 octubre 2009

Honestidad con la vida y con lo que deseamos

Hoy he oído una frase que me ha parecido extraordinaria y que, con la perspectiva de los años que voy acumulando, creo que es una verdad como un templo. Si eres honesto con lo que quieres en la vida, la vida te lo dará. Es cierto. Pero no es fácil ser honesto con los deseos, aparentemente es sencillo pero no. Es como aplicar el principio de “más vale pájaro en mano que ciento volando”, es decir, conformarnos con lo primero que nos llega pensando que es bueno aún sabiendo que nuestro deseo es otro. Si durante nuestros días sabemos bien lo que queremos y nos centramos en ello la vida nos acaba regalando lo que deseamos, pero eso sí, hay que pelearlo. Pero… ¿qué queremos realmente en la vida? Yo lo tengo cada vez más claro, pero son tantas cosas. Deseo no deber dinero por encima de todo, no deber hipoteca, no depender de un banco, quiero tener lo imprescindible para vivir bien, deseo tener buena salud ante todo aunque, cuando tienes salud no lo pones en primer lugar. Deseo que mis hijos sean felices, que María del Mar lo sea, deseo ver a mis amigos, tener tiempo libre para mí, disfrutar de mi soledad y de mis compañías, deseo una vida plena. Pero también deseo cosas más profundas, deseo saber más, conocer los secretos que encierra la Historia, el todo del Universo, el porqué de casi todo, ver las cosas que no he visto, ir a sitios increíbles y vivir más. Luego deseo trivialidades y cosas banales, un coche bueno, una bicicleta mejor, una televisión estupenda o un chalé. Mas mi peor deseo es inconfesable y esos deseos son los peores por que son los que te impiden ser honestos. Los deseos inconfesables son aquellos que por pudor, vergüenza o no perjudicar a terceras personas te callas, se quedan en ti, para siempre, muertos en vida. Pero ahí están y no se pueden evitar, te siguen y despiertan tus anhelos. ¿Qué deseo inconfesable tenéis? Seguro que tenéis alguno, yo tengo uno. Es precioso, en el hay amor, una playa, hay paz, están mis hijos y hay más cosas que no pueden salir de mi mente pero que están en mi corazón. Sé que eso es lo que quiero, y soy honesto conmigo mismo, sé que no lo tendré nunca, por que no soy honesto con la vida, no, mi vida ha ido por un sitio y mis anhelos por otro. Jamás tendré ese deseo y entonces es cuando los deseos se convierten en sueños, en algo platónico y alcanzan una categoría mística. También se que algún día, muy lejano, confesaré el deseo….. pero ya será tarde, la vida me habrá pasado como un suspiro. Ahora solo deseo dormir, un beso y un abrazo ¿quién me lo da? Por favor.