25 enero 2009

Cuando los recuerdos se borran. Memorias de La Verneda. Capítulo 1

Estoy en plena fase nostálgica de mi vida. Creo que son los 39 años que asoman por mi carné y que me arrollarán en mayo. El caso es que últimamente me acuerdo mucho de mis abuelos fallecidos, de cosas del pasado y de otras cuestiones que, aún estando presentes, nunca habían sido un asunto principal. Nací en 1970, en Barcelona, ciudad de la que me vine en mayo de 1983 a Andalucía, primero a Jaén, con paso fugaz por Almería, y luego a Granada, en 1989, hace 20 años. Por tanto, he estado más tiempo fuera de Barcelona que en ella. Sin embargo esos años fueron cruciales en mi vida ya que supusieron lo más importante en la vida de un ser humano: la infancia. Pero he comprobado cómo los recuerdos de la infancia, que de por sí son complicados de arraigar en el cerebro por varios motivos como el tiempo transcurrido o lo distinto que se ven las cosas con esa edad, se van perdiendo si no los ejercitas, incluso los que quedan pueden ir distorsionándose. Es por ello que me esfuerzo enormemente en no perder los recuerdos de mi barrio de Barcelona, La Verneda. Estos días he descubierto en Google Earth, a través de la herramienta Street View, fotos actualizadas de mi barrio, de mi calle, de mi portal, del parque donde jugaba, de mi colegio, de su patio y de las calles aledañas. he de señalar que está todo tal y como lo recordaba, que he trabajado bien la memoria pero que volver a ver las imágenes, sin tener que esforzar la mente me ha supuesto varios días lacrimógenos. Igualmente, he encontrado alguna compañera de clase, he visto vídeos de mi colegio, he contactado con gente del barrio en Facebook y esos recuerdos que se perdían para siempre han vuelto a reverdecer, han aflorado en mi cerebro y me han devuelto algo de vida. Sucesos que estaban difusos en mi memoria han aparecido con enorme claridad. No quiero que se vuelvan a perder así que voy a ir escribiéndolos aquí con la idea de volver a leeerlo una y otra vez, con la idea de que si alguien puede aportar datos o dejar su comentario enriquezca este ejercicio de memoria, con la idea de que cuando falte de este mundo, mis hijos, Paula y Jorge, sepan algo de lo que su padre casi no habla: que es de Barcelona, de la Verneda y que allí fue felíz y que no habla más de ello por que le entristece.
Hace 25 años que me vine de La Verneda y no he vuelto a ir. Es de vital importancia para mí recordar las Calles Concilio de Trento, Guipúzcoa, Fluviá, Huelva, Selva de Mar o Menorca. Lo es recordar el colegio Emilia Pardo Bazán, ahora Bac de Roda, y los días allí. Es curioso pero al no poder encontrarme con amigos de clase no he participado de conversaciones esas de: "te acuerdas de cuando ...., te acuerdas del...., te acuerdas de la profesora aquella...." que sin embargo sí tengo del Instituto, de la Facultad, de los distintos trabajos que he tenido. Esas conversaciones refrescan la memoria y como no las he tenido de mi infancia, por que me fui de La Verneda para no volver, mis recuerdos del colegio se borran cada día más. Aún recuerdo cómo pensaba en clase de 8º de E.G.B. en Jaén en mis amigos de La Verneda, como recitaba de memoria la lista de clase, esa lista que apenas había variado en siete años, incluso recuerdo haberla escrito a mano en clase. Sin embargo ahora ni lista, ni recuerdos, ni nombres ni mucho menos las caras, tan solo unos cuantos nombres y apellidos sueltos y alguna anécdota. Voy a empezar a escribir aquí esos recuerdos con tal de que no se borren y se pierdan para siempre. el primero es el último día que estuve en Barcelona.
Era un día alegre, 20 de mayo de 1983. Desde que tengo uso de razón mi madre sólo había tenido una idea en mente, volver a Granada. Cuando emigras a un sitio fuera de tu tierra por necesidad te haces a la idea de que no volverás en mucho tiempo, incluso puede que no vuelvas nunca. Pero cuando te vas destinado por necesidades de tu trabajo siempre tienes la esperanza de volver, cuanto más pronto mejor. En el caso de mis padres pasaron 14 años allí. Por eso era un día feliz, todos queríamos irnos a Granada, incluso nosotros. Pero lo cierto es que no volvíamos a Granada, nos trasladábamos a Jaén, que está a 100 kilómetros de Granada y donde apenas teníamos familia, mi tío Pepe y unos primos que vivían en la otra punta de la ciudad, si se le puede llamar ciudad a Jaén. Ese día 20 de mayo recuerdo que estuvimos metiendo cosas en el camión de la mudanza toda la mañana, que nos ayudaron mis primos Manolo e Irene, que al despedirnos de ellos en Concilio de Trento, lloramos mucho, que mi madre miró el bloque y casi ya no quería irse. El día antes, viernes, fui al cole por última vez. Me hicieron una especie de dispensa y me examinaron antes de irme todos los profesores. Recuerdo perfectamente el examen de catalán, oral y a todas luces innecesario ya que me iba a Andalucía. Ese día pasaron muchas cosas, por ejemplo que en el patio, donde ahora parece que hay una escuela infantil, me dieron un balonazo en la cabeza y me dejaron sin sentido por un momento, recuerdo que ese día me senté al final de clase y que no paraba de mirar a mis compañeros y compañeras, como si supiera que nos lo vería nunca más. Cómo me gustaban Silvia Vidorreta y Mari Ángeles Oliva. Ese día jugué con Peña y Martínez, los dos empollones, con Juan Carlos Medina y con Pedrola. Al salir de clase hice unas fotos de la que sólo me queda una. En ella se ven Raúl, al que decíamos 'pescailla', Mario, que jugaba muy bien al fútbol, Domingo Fuentes que era un cachondo y tenía gracia como nadie, en la foto sale junto a la seño de Catalán poniéndole cuernos, y Pedrola. Mi mejor amigo, Jaime del Prado Garifo, no sale, él se iba rápido a casa. De ese último día de colegio recuerdo que, sentado al final de la clase, una clase muy iluminada por detrás y oscura en la pizarra, con un techo de dos alturas, creo, me regaño el profesor de Lengua Española por que, conmocionado por el balonazo, apenas pude responder a sus preguntas, el pobre hombre, cuando los compañeros le dijeron lo que había pasado se escusó y dijo: "de todas maneras ya no sirve para nada lo que hagamos hoy ¿verdad Emili? Por que yo era el Emili. Más tarde, ya en casa, la madre de Jaime le dejó ir a despedirse y Jaime vino a casa, subió los 13 pisos y me encontró ayudando a embalar cosas. Me dejaron bajar a la calle Concilio de Trento y allí jugamos a las canicas un buen rato hasta que el débil silbido de mi padre me advertía de que era hora de volver a casa. Así transcurrieron mis últimas 24 horas en Barcelona, entre el 19 de mayo de 1983 y el 20 de mayo de ese año. Quién me iba a decir que un 19 de mayo, el día que fui por última vez al cole en Barcelona, el día que me dieron un balonazo, el día que hice esa foto, 18 años después, nacería mi hija Paula, también un 19 de mayo. Recordando me he dado cuenta de lo curioso de esa casualidad. Por eso es bueno recordar.

20 enero 2009

Los coches de nuestra vida

Este post está dedicado a mi hermana Belén y a mis primos Germán, Silvia, Jose, Eva, Moisés y las dos Inmas por que con ellos he disfrutado mucho y junto a ellos mi infancia ha sido muy especial. A lo largo de nuestras vidas muchas cosas o personas acaban dejando una indeleble huella en nuestra memoria. En mi caso las personas lo son todo, además de mi familia más directa, padres y hermana, la de segundo grado pero con la que más rozas, primos hermanos, tíos y abuelos. Pero también otras que se convierten en familia con el paso de los años como la Señora Rita o el Señor Cándido, dos seres buenos y amables que me cuidaron de pequeño y me enseñaron algo del catalán que ellos hablaban en su Zorita del Maestrazgo. De ellos recuerdo unos juguetes que me tenían guardados para cuando íbamos a verlos a Premiá de Mar. De Santiago, su hijo mayor, recuerdo que me trataba como a un hijo y que tenía un Seat 850. Hete aquí que siempre hay un coche y como en ellos pasábamos las horas previas a unas vacaciones, un domingo de campo o una visita a familiares lejanos pues se convierten en objetos de recuerdo perenne. Nosotros tuvimos un Renault 8 bifaro, un Seat 124 DLS y ya por último un Volkswagen Jetta. Mi tía Conchi dispuso de un Reanult 7 que fue con el que me enseñaron a conducir, mi tío Germán tuvo un Seat 600 descapotable o practicable, mejor, después un Dyane 6 y luego un Renault 4. Vinieron un Corsa y una Cangoo detrás. Mi tío Pepe tuvo un 600, un Renault 6, un Land Rover y otro Renault 6. Yo mismo tuve como primer coche un radiante Renault 5 GTL. Recuerdo el Simca 1200 de mi primo José o el Simca 1000 de mi suegro. Por supuesto los fastuosos Seat 1500, el "milqui", que paseaban en ingente número en color negro y amarillo como taxis por el centro de Barcelona rodeando la Plaza de España donde trabajaba mi padre. También recuerdo, ¡cómo olvidar!, las 12 horas de viaje de Barcelona a Granada sin autovías, con un R-8 cargado hasta arriba y con muchas ganas de enredar. ¡Ah! y como uno es un nostálgico, antes de comprarme mi flamante Kia Magentis, estuve 21 días sin coche por avería del viejo Opel Vectra fue entonces cuando mi amigo Carlos que tiene siempre 4 ó 5 coches en cartera me dijo "te presto el que quieras" y cogí el Renaul 12 TS, por supuesto. Ved el vídeo y disfrutar de "Los coches de nuestra vida".

video

14 enero 2009

Abuelos

Echo mucho de menos a mis abuelos. Aún me queda en pie mi abuela María, 94 años, pero yo echo de menos a mis abuelos. No hay día del año que no me acuerde de mi abuelo paterno, Joaquín. Mi suegro dice que era la persona más graciosa del pueblo. Es verdad. Tenía muchos dichos. Cuando alguien decía una tontería el apuntaba un "que chico más follazas". Si algo caía al suelo, o se derramaba algo, o le echabas mucha comida en el plato no decía basta o algo parecido, decía "Kikiiiiiiiiii". A mí me decía "Garrincha" o "caratati". El caratati no era solo un adjetivo, era el "chichi" de las mujeres en su argot. Siempre iba silbando o le decía a su bastón: "cayao, cayao, claro, si no hablas, estas 'cayao' garrincha". Odiaba las lentejas por que decía que en la Guerra Civil sólo comía lentejas en lata, una cada tres días. "¿lentejicas María, lentejicas? Te las metes en el caratati", je je je je, era la hostia, con perdón. Comía en el mismo plato que mi abuela y cuando había estofado le decía: "María 'na' más que pataticas, 'onde pollas' están las ´'tajás', so bribona, te las has metío en el caratati". Je je, tenía mucha gracia. Mi abuelo nació en 1911, se cumplirán 100 años dentro de poco. Vivió la época de Alfonso XIII, Primo de Rivera, II República, Guerra Civil, Dictadura y democracia, muriendo en 1993 con 82 años. Estuve de depresión cuando murió, nunca olvidaré el día, 11 de agosto, día de las lágrimas de San Lorenzo. No olvidaré los ratos buenos en "Los Písperes" ni en la Casería del Conde o en la de Cuca. Tampoco las merendicas, ni sus calzones blancos, ni sus delgadas piernas ni sus exageraciones en cuanto a su estatura. Decía que medía 1'71, qué va. A duras penas llegaría al 1'62 ó 1'63 en sus años mozos. Era bueno y siempre tenía en las manos un transistor, de él heredo mi gusto por las radios, y en la boca una frase: "mi Emilillo tiene más cojones que nadie". Sí abuelo, le he tenido que echar testiculina, como tú. Te quiero y siempre me acuerdo de tí. Cada día del año, bueno ya lo sabes como que siempre que paso por la puerta voy a ver tu última morada al cementerio.
Mi otro abuelo, Gregorio, el de la foto, era de La Herradura. Gregorio fue una persona tan buena que 31 años después de su fallecimiento aún hay quien me dice en el pueblo lo bueno que era. Pertenecía a la rondala de La Herradura y en el último Rosario de la Aurora antes de su marcha la rondalla subió a todo lo alto del camino Real para dedicarle una ronda. No olvidaré sus lágrimas ni las de mi madre. Ya todos sabían que se moría de cáncer y el pueblo se sumió en una pena honda y profunda. Gregorio trabajaba para los "señoritos", para ese maldito "señorito" que permitió que muriera en un pisillo estrecho y húmedo derribando la casa en la que gastó su vida trabajando. Maldito sea. Gregorio era culto, inteligente, hábil, le gustaba hacer de todo, cariñoso, amable, servicial. Tenía un mulo y cabras, tenía una parcelilla y poco más. Me cogía de la mano y me llevaba al salón, un bar muy de pueblo. Mi madre siempre me dice Gregorico, dice que soy como él, igual de alto, de delgado, de todo. Es el mejor elogio que me pueden hacer. Creo, no obstante, que no, que él era mejor y que si fuera como él podría ser más feliz. Mi abuelo murió un día 10 de febrero de 1978, yo tenía la edad que ahora tiene mi hija Paula, recuerdo el día y recuerdo la pena tan grande cuando mi madre me levantó de la cama diciendo: "el abuelito está en el cielo viendo todo lo que hacemos". No sé qué será, si los 40 que se me acercan, si es que me estoy volviendo blando de más, o que coño es pero no paro de acordarme de ellos, de mis amigos que están lejos, mis primos que no veo, o es simplemente una racha de añoranza por que veo que, definitivamente, ya no soy un niño y nunca más lo volveré a ser. Envidia, quizás, de mis hijos. Abuelos os quiero, velad por mis hijos y mis sobrinos. Esperadme que iré con vosotros cuando queráis.

Seres queridos y las relaciones de Internet

Hace unas semanas que descubrí una herramienta de contacto con personas queridas que echa por tierra todas esas falacias que hablan de la impersonalidad de internet, de que esta acabará con las relaciones sociales, y tantas y tantas gilipolleces que se oyen y leen. Voy a empezar con tres personas queridas que he encontrado gracias a Internet y a esa nueva herramienta para mí: Facebook. hace ya muchos años que María del Mar intenta localizar a su mejor amiga, Olivia. Esta chica se fue de Granada a buscar suerte, trabajo y algo de amor a Alicante. Ahí le perdimos la pista. Ahora la hemos encontrado por Internet. antes había que ir en busca de Paco Lobatón y pregonarlo a lo siete vientos. Otro caso: mi amigo Andrés Mariscal. Llevo 22 años sin verlo. Él de Sevilla, yo de Barcelona, ambos en Jaén, desplazados por nuestros acentos y pasándolo mal, nos hicimos tan amigos que no dábamos un paso el uno sin el otro. Él se volvió a Sevilla y yo vine a Granada. Ahora lo he encontrado en Facebook Pero Sobre todo Francisco. Francisco era el mejor amigo que tenía en Barcelona, con Francisco he ido al campo, he ido de excursión, he reído, llorado, he pasado veranos, he ido de cacería a los ríos a coger culebras y lagartos, Francisco ha sido siempre mi primo, mi mejor primo, el único referente familiar en la lejana Barcelona. Francisco se marchó a Estados Unidos a vivir por amor y por amor se tuvo que venir a España, a Granada. Ahora a vuelto a encontrar el amor pero se ha dejado muchas cosas en el camino, tiene heridas que cicatrizan lenta pero inexorablemente. Conforme las heridas van cerrando se reverdecen ánimos para otras cosas y una de ellas es ver a los amigos. Gracias a Facebook hemos hecho por vernos. Ayer estuvimos toda la tarde juntos y estamos en contacto diariamente. Seguiremos viéndonos y hablando. Cuando no lo vea por el chat lo echaré de menos y lo llamaré. Los sábados nos veremos con los críos y todo eso gracias a internet. Gracias a esto conozco a los amigos de mis primas de Alemania, Silvia e Inma, al novio de esta última, sé que viene a Granada en febrero o qué han hecho en Nochevieja. Gracias a Internet he recuperado las relaciones perdidas con amigos o primos que por lejanía, desconocimiento o, simplemente, por dejadez habían desaparecido. Internet es una herramienta humana que permite la relación entre personas, que estas hablen, se vean, intercambien vídeos o fotos, sonidos, vivencias. Internet es una herramienta para la paz. Usémosla así. Gracias Internet.

03 enero 2009

El Radio Maratón fue un éxito

Un año más la radio municipal del Ayuntamiento de Maracena, Onda Maracena Radio, ha vuelto a demostar su poder de convocatoria y, sobre todo, el espíritu solidario de un pueblo como Maracena que, pese a la adversidad y la crisis económica, ha dejado claro que el bienestar de los niños está por encima de todo. Casi un millar de juguetes, superando con creces los recaudados el pasado año, se recogieron el lunes 22 en el Radio-Maratón que, por segundo año consecutivo, mantuvo en vilo a toda la localidad ya que el objetivo era llegar, al menos, a la cifra de 800 juguetes debido al aumento de familias necesitadas durante este año. La radio local ha contado este año con la inestimable ayuda de los empresarios locales y de su asociación, Acopema, para difundir el mensaje. A cambio el director de la emisora, el periodista local Emilio Morales, se ha comprometido a emitir publicidad en 2009 de estas empresas sin coste alguno. Además de los juguetes aportados por estas pequeñas empresas, algunas como la juguetera Yolanda, se presentó con 300 juguetes durante la tarde del lunes. Asociaciones como Moto-club Pixtones, que ha movilizado a los moteros de toda Granada, la Hermandad de los Dolores de Maracena, particulares y personas anónimas no dejaron de contribuir. "Ha sido espectacular, pensábamos que iba a ser imposible llegar a la cifra del año pasado. Entre la dichosa crisis y las obras del metro los empresarios estaban reacios pero estos han demostrado que el comercio de Maracena está muy vivo". El alcalde de Maracena, Noel López, también participó en el evento y durante los días previos animó a los vecinos a participar con una carta que se buzoneó. Las asociaciones juveniles he hecho de reclamo en la puerta de la emisora y han estado incitando a los niños a y sus padres a colaborar con esta noble causa. La anécdota del día ha estado en que, coincidiendo con el 15º aniversario del segundo premio de la lotería de Navidad que se vendió en Maracena en 1993, la radio emitió el reportaje de hace quince años durante el radio maratón y fueron numerosos los vecinos que pensaron que había vuelto a tocar la lotería por lo que el revuelo en la radio fue enorme hasta que se aclaró el malentendido. En palabras del director de la Radio "sin el concurso de los técnicos de esta casa y, sobre todo, de colaboradores como los que OMR tiene, aventurarse este año a hacer esto hubiera sido increible". Por su parte, Noel López, resaltó "el espíritu solidario del que Maracena viene haciendo gala y este año, a pesar de las dificultades, se ha visto como Maracena tiene un corazón enorme". El millar de juguetes obtenido irá a parar a la Concejalía de Bienestar Social que lo distribuirá entre las familias que lo han solicitado previamente y cuyo listado sigue un exhaustivo baremo.