30 mayo 2006
Primero fueron los celtas franceses quienes nos invadieron en el I Milenio a.C. a través de los Pirineos, posteriormente fueron los monarcas godos los que se desplazaron desde Tolouse a Toledo imponiendo su régimen monárquico germanico-feudal, posteriormente fueron los distintos reyes francos y franceses los que se fueron estableciendo en la Marcha Hispánica, se quedaron con el Rosellón, la zona norte de Navarra, etc... Más recientemente nos impusieron un monarca francés y una disnatía gala, los Borbones, que aún hoy día no gobierna. Causa de esa imposición gabacha perdimos Gibraltar y en ello andamos todavía. Ya en el sigo XIX Napoleón nos invadió y forzó la perdida de las colonias americanas. Francisco I amargó la azarosa vida de Carlos V, las colonias españolas no conicieron la paz durante siglos. Para qué decir de las continuas hostilidades bélicas, diplomáticas, políticas y económicas. O el aislamiento secular al que Francia nos ha obligado con respecto al resto de Europa al ser el puente entre la Península Ibérica y el continente. Hoy en día, socios políticos y eonómicos, miembros de la Unión Europea y con una misma moneda, el Euro, Francia sigue con su particular guerra, yo añadiría que envidia, a España.
Ahora los gabachos, acomplejados con su mala fortuna en las batallas del siglo XXI que se dirimen en campos de fútbol, canchas de baloncesto o tenis, en las empinadas carreteras de las vueltas ciclistas, arremeten contra los héroes, dignos de cantos épicos y de juglares de la modernidad, españoles. Ya comenté (ver el artículo Franceses llorones, saludad a los campeones) la amarga llantina de dos franceses, Wengér y Henry, entrenador y jugador del Arsenal inglés, que perdieron la final de la Copa de Europa ante el Barcelona en París. Durante años han clamado contra nuestros deportistas. En 1984 le hurtaron a Pedro Delgado la posibilidad de ganar un Tour de Francia por un supuesto dopping que luego fue falso, en 1986, una vez ganado el Tour por Perico, volvieron a hacer sonar la duda del dopping. Durante los cinco años de dominio aplastante, casi insultante, de Miguel Indurain en la ronda gala no cesaron los planes para destronarle desde la prensa francesa o desde la organización del la vuelta gabacha. Llegarona acosarle con controles sorpresa d eorina, y nada, o empinando etapas o allanándolas en función de sus rivales. Nada consiguieron. Cada años que un español gana Roland Garros vuelven las mismas acusaciones. Sergi Bruguera, Emilio Sánchez Vicario, su hermana Arantxa, Conchita Martínez, Alberto Berasategui, Carles Moyá, Juan Carlos Ferrero han sufrido siempre las mismas acusaciones de los franceses. Ahora le ha tocado a Rafa Nadal al que acusan de lo sospechoso de que su brazo izquierdo tenga tanta musculatura arrojando la sombra de la duda.
El caso es que llevan sin ganar un Tour o un Roland Garrós más de 20 años. Otra cosa es que el único equipo francés que ha ganado la Copa de Europa fue el Olympiqué de Marsella y fue con trampas tal y como se comprobó en los tribunales.
El cumplimiento de la pena se agrava con que para ganar un campeonato de Fórmula 1, con su equipo Renault, han de servirse de un piloto español, Fernando Alonso, del que hablan maravillas pero al que criticarán el año que viene cuando conduzca y venza con McLaren Mercedes. Ni que decir tiene que para ver un francés campeón de la Copa de Europa de fútbol han de conformarse con que Zidane lo haga con el Madrid o Giuly con el Barça. La "chansô de la patrie" se tendrá que conformar con sonar detrás del himno sin letra, "tachan tachan tachán tachán tachán, tatatatachán tachán tachán tachán tachán". Tendrán que allanar las etapas del Tour, el problema es que ganarán los belgas que al menos hablan francés, o bien quitar la tierra batida y poner hierba pero se parecerán entonces a sus amados ingleses de Wimbledon. Nos queda el consuelo de ganarles en casi todo y que en España un francés es, bueno ya lo saben.



4 comentarios:
grandísimo artículo Emilio. Sólo un pequeño 'pero', se te ha olvidado decir que encima nos tiran las fresas.
Ciertamente, entra en el innumerable capítulo de conflictos económicos ya sugerido. Se me ocurren muchas cosas más pero podría ponerme excesivamente pesado. Me gusta que te guste. Saludos amig@
Otra más. El sábado tras eliminar a un francés en Roland Garrós, Nadal fue despedido de la cancha por el gabacho público con silbidos. Una muestra de consideración y que pone en evidencia los ancestrales odios y celos del galo hacia el hispano. Pero ¿por qué?
Eres un paranoico, no se me ocurre otro apelativo. Con qué fin harían eso? Y, lo que me resulta mas impactante, no es un tanto absurdo que un país como Francia se dedique a esos juegos de niños?
P.D.: El rey, que yo sepa, no gobierna.
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