Conviértete en un Papa Noel – transfórmate en Papa Noel bailador.

15 diciembre 2009

Conviértete en un Papa Noel – transfórmate en Papa Noel bailador.

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Quedarse con ganas

05 diciembre 2009

Me quedo con ganas de muchas cosas, de tantas y tantas. Pero la peor de todas es que me quedo con ganas de contároslas. Que rabia me da. ¿De qué os quedáis con ganas? Liberaos aquí, a ver si me libero yo también.

MADRID

04 noviembre 2009

Mis recuerdos, como los de todos, están unidos a personas, momentos, sonidos y emplazamientos. Sitios, lugares, ubicaciones donde hemos estado o con las que hemos soñado. Ayer, yo estuve en Madrid. He ido muchas veces a Madrid, bastantes. Es un sitio que me gusta, para estar un rato. No creo que pudiera vivir en Madrid, este barcelonés se ha vuelto chico de provincias y huye del bullicio de la gran ciudad. Os voy a contar, si os interesan, mis recuerdos en Madrid.
Lo primero de todo es que casi siempre que voy a Madrid es a trabajar o a cuestiones relacionadas con mi trabajo. La primera vez casi no vi nada. Atravesé Madrid como un rayo mirando por la ventanilla de un Audi, Plaza de Legazpi, espaldas del mercado, Atocha, Paseo del Prado y de ahí a un subterráneo. Paseito a la Puerta del Sol y a comer en el Museo del Jamón. Un cocido y camino de la Federación Española de Fútbol, a trabajar. Me trataron fatal, la primera vez que fui me pareció que me trataban con guasa por mi acento, ya tenía este acento raro que no se sabe muy bien de donde es. Ahora sí es muy granadino pero hace 15 años era un batiburrillo extraño.
Pero luego la cosa mejoró. Más veces en la Federación Española de Fútbol, con tiempo para visitar museos y ver sitios. Con María del Mar, que está enamorada de Madrid. Es mi sino, las mujeres de las que me he enamorado a todas les encanta Madrid. También al Comité Olímpico Español, a IFEMA, al Palacio de Cristal de la Casa de Campo. En definitiva, siempre a trabajar pero también ha habido tiempo para el ocio. Uno de los mejores momentos fue acudir a recoger un premio de la Asociación Nacional de Televisiones Locales por mi programa "Carta Blanca", un programa que hacía un auténtico elenco de enormes profesionales y que tuve el grandísimo honor de dirigir un par de años. Ese día no lo olvidaré, pues fue el día de la pedida, sí, de mano del Príncipe a Doña Letizia.
Otra vez fue en mi luna de miel, unos días antes de irnos a Austria y unos días después de venir de Austria. Puerta del Sol, Gran Vía, Calle y Plaza Mayor, el Retiro, la Casa de Campo, la Plaza de España, La Latina, Chamberí, Chueca, Paseo del Prado, La Castellana y el famoso Café Gijón, el barrio de Barajas, Chamartín, etc... He tenido tiempo de correr y recorrer Madrid durante años y siempre me ha gustado pero también, sin llegar a odiarla, me ha disgustado. Su tráfico, su contaminación, el ruido, el mirar para todos lados y no ver montañas o campo, las prisas, la escasa atención que nadie te presa, todos a lo suyo, no estoy acostumbrado a ello.
Ayer estuve en Madrid y ayer fue distinto, ayer me enamoré de Madrid. Me sigue disgustando todo lo antes mencionado pero ayer me dijeron "es Madrid, aquí tenemos de todo y hay que pagar un precio". Estuve sentado en un banco esperando mi recuerdo y mientras, detrás mía, unos niños jugaban. Entre el bullicio de coches, edificios, gente y trasiego sólo se oían risas y cantos, lloros y reproches infantiles. Comí en un sitio pequeño, agradable, me trataron de lujo, me paseé por Chamberí, estuve en la puerta de don José Luís López Vázquez, justo el día siguiente de su pérdida fatal y me emocioné. Y me tomé un café con mi recuerdo, a la luz de dos luces verdes o azules. Brillaban tanto que no sabría decir si eran azules verdosas o verdes azuladas, pero que dos luces. Ayer Madrid me enamoró por que por primera vez me dí cuenta de que en Madrid hay personas que viven sus vidas enamoradas de su ciudad, por que en ella hay niños, por que en ella hay vida y sobre todo, por que en ella tengo yo un recuerdo.

XL

27 octubre 2009

Todos sabemos, al menos deberíamos, saber qué es XL. Bueno, no creo que sepáis por donde voy si os digo que me siento XL. Pensaréis que sí, sobre todo quienes me conocéis personalmente. Para el más común de los mortales XL son unas siglas, sí, unas siglas como los son S, M, L y después XL. En inglés S(mall) es pequeño, M(edium) es mediano, L(arge) es grande y luego XL, eXtra Large, super grande. AAAAAAAH. Pues no. Sí, soy XL, soy un tío grande, mido muchos centímetros y peso muchos kilogramos. Mi talla suele ser la XL, pero no. XL ha sido durante más de 2.500 años un número, así me siento, con 40 tacos.
Me he leído cientos de artículo y entradas en internet y la sintomatología es inequívoca, estoy en plena crisis de los XL. Lo peor es que cuánto más leo, peor me siento y cuando veo las edades a las que la gente sale, peor me pongo. Pero hoy me han pasado dos cosas: la amistad y la rabia. Empiezo por esta última.
Hoy he llorado dos veces, la última hace unos minutos, antes de ponerme a escribir. ¿Cómo puedo tener derecho a sentirme mal cuando hay niños que no llegarán a los 10 años, morirán antes, por culpa de la desnutrición? Con un euro a la semana Médicos sin Fronteras consigue durante un año 173 raciones de alimento terapéutico. Yo me gasto 3 euros al día en desayunar, 21 euros a la semana, es decir 3.633 raciones terapéuticas al año. La vida de 3.633 niños equivalen a mi tostada y mi café con leche diario. Sé que no es culpa mía, pero me he sentido tan culpable que me he echado a llorar. Eso es estar XL. No ayuda demasiado pero soy así. No obstante he decidido no bajar al bar a desayunar, a partir de ahora me llevo mi desayuno comprado de "comercio justo o algo así" y lo que me ahorre se lo doy a Médicos sin fronteras. Palabra de honor.
La primera ha sido currando, me ha dado un bajón terrible. Y ahí es donde me he visto acompañado. Aparte de los hijos y el amor de una pareja estable, cosas incuestionables y que no entran en este tema, lo mejor que puede tener una persona es la amistad. Y hay personas que son amigas, que saben serlo, por que simplemente tienen calidad humana, por que son inteligentes y ponen su inteligencia al servicio del amigo al que quieren, por que brillan con luz propia y se imbuyen de tu problema durante un tiempo para compartirlo y aligerar tu carga. Hay personas que saben ser amigas y que solo por eso merecen estar en lo más alto de tu lista de prioridades. Dicen que hay cosas incompatibles con la amistad, la distancia, que sean hombre y mujer y tantas otras, pero cuando hay amistad de verdad no importa, cuando la amistad es sincera. No es más amigo el que más ves, o el que te lleva de copas, o el que te da la palmadita en la espalda. Es quien te escucha y te obliga a que exteriorices tus sentimientos y quien te hace sentir bien y hoy esa amistad ha estado aquí, conmigo y ya no me siento tan XL, un poco menos. Hoy siento gratitud por esa amistad que habré de cuidar de por vida, es un patrimonio que no puedo perder, no me puedo permitir ese lujo, máxime cuando estoy XL y más aún cuando también le puedo corresponder cuando esté XL, aunque le falte aún. GRACIAS.

Honestidad con la vida y con lo que deseamos

21 octubre 2009

Hoy he oído una frase que me ha parecido extraordinaria y que, con la perspectiva de los años que voy acumulando, creo que es una verdad como un templo. Si eres honesto con lo que quieres en la vida, la vida te lo dará. Es cierto. Pero no es fácil ser honesto con los deseos, aparentemente es sencillo pero no. Es como aplicar el principio de “más vale pájaro en mano que ciento volando”, es decir, conformarnos con lo primero que nos llega pensando que es bueno aún sabiendo que nuestro deseo es otro. Si durante nuestros días sabemos bien lo que queremos y nos centramos en ello la vida nos acaba regalando lo que deseamos, pero eso sí, hay que pelearlo. Pero… ¿qué queremos realmente en la vida? Yo lo tengo cada vez más claro, pero son tantas cosas. Deseo no deber dinero por encima de todo, no deber hipoteca, no depender de un banco, quiero tener lo imprescindible para vivir bien, deseo tener buena salud ante todo aunque, cuando tienes salud no lo pones en primer lugar. Deseo que mis hijos sean felices, que María del Mar lo sea, deseo ver a mis amigos, tener tiempo libre para mí, disfrutar de mi soledad y de mis compañías, deseo una vida plena. Pero también deseo cosas más profundas, deseo saber más, conocer los secretos que encierra la Historia, el todo del Universo, el porqué de casi todo, ver las cosas que no he visto, ir a sitios increíbles y vivir más. Luego deseo trivialidades y cosas banales, un coche bueno, una bicicleta mejor, una televisión estupenda o un chalé. Mas mi peor deseo es inconfesable y esos deseos son los peores por que son los que te impiden ser honestos. Los deseos inconfesables son aquellos que por pudor, vergüenza o no perjudicar a terceras personas te callas, se quedan en ti, para siempre, muertos en vida. Pero ahí están y no se pueden evitar, te siguen y despiertan tus anhelos. ¿Qué deseo inconfesable tenéis? Seguro que tenéis alguno, yo tengo uno. Es precioso, en el hay amor, una playa, hay paz, están mis hijos y hay más cosas que no pueden salir de mi mente pero que están en mi corazón. Sé que eso es lo que quiero, y soy honesto conmigo mismo, sé que no lo tendré nunca, por que no soy honesto con la vida, no, mi vida ha ido por un sitio y mis anhelos por otro. Jamás tendré ese deseo y entonces es cuando los deseos se convierten en sueños, en algo platónico y alcanzan una categoría mística. También se que algún día, muy lejano, confesaré el deseo….. pero ya será tarde, la vida me habrá pasado como un suspiro. Ahora solo deseo dormir, un beso y un abrazo ¿quién me lo da? Por favor.

El himno de España

14 mayo 2009

El himno de España es un pedazo de música, muy cortito, que representa a un pedacito del mundo que se ha venido a denominar España. Sin embargo, después de miles de años de historia, aún nonos ponemos de acuerdo con qué es España. Yo lo tengo muy claro, clarísimo, pero no es este el post indicado para hablar de ello. La lástima es que poca gente sepa muy bien que es España, sobre todo aquellos que saben tanto de "naciones oprimidas" y que silban los himnos de otras naciones por ser estas "opresoras". Eso también lo tengo claro y creo que parte de una nación oprime desde hace siglos al resto a base de chantajes emocionales del tipo "o me das esto o me voy" para obtener lucro económico que es, al fin y al cabo, lo que acaba por derrumbar toda creencia o ideología. Si no ya me diréis a mí por que todas las fábricas de automóviles de marcas extranjeras y nacionales (recordad que SEAT antes era de FIAT) están en esas "naciones oprimidas", pues por eso, para que callen esas boquitas.

Sin embargo de vez en cuando berrean más de la cuenta y ayer berrearon en exceso, con escasa educación y absoluta falta de respeto a una nación con miles de años de historia y que ha hecho de sus propias naciones unas tierras ricas y conocidas en todo el mundo y que puedan entenderse con millones de personas en todo el mundo, aún cuando siguen empeñados en prevalecer una lengua que sólo unos pocos entienden. Yo, como catalán de nacimiento y sentimiento, me esfuerzo en no olvidar mi lengua catalana, creo que es el deber de todos cuanto viven y trabajan en Cataluña pero esa es también otra historia. Hoy quiero hablar del himno de mi nación, de España. Ese himno que ignorantemente silbaron aficonados de mi equipo, los del Bilbao sonuna caterva de brutos y cazurros de monte y no se podía esperar otra cosa de ellos.
El himno de España mantiene diversas leyendas sobre su origen pero la más plausible es la que, demostrada emìricamente, basa el origen de la música de la Marcha Real en una partitura islámica que una vez reproducida muestra cómo ciertamente el Himno de España procede de la fusión de culturas tan propia de nuestro país. Es la diversidad pues la nota predominante de este país, esa pluralidad a la que tantas veces se alude cuando se quiere defender la diversidad nacional de este país pero que esos mismo olvidan cuando se trata de ensalzar sus regiones. No denosten el himno de España, es el himno de un pueblo milenario, es el emblema de una gran nación y, aún cuando no despierte sus mejores sentimientos, sí lo hace de millones de personas nobles y trabajadoras que merecen que su país sea respetado. No obstante, en alusión a la pitada de la Copa del Rey, quienes no se sientan españoles yo les invito a que no celebren los títulos españoles. Yo como sigo siendo del Barça y español seguiré con mi Tot el Camp, els Segadors y el Himno de España. Para que veáis la similitud de la partitura oíd este enlace, es el HIMNO DE ESPAÑA andalusí. http://www.webislam.com/?ida=216

94 años

01 mayo 2009

Nació en julio de 1915, ese año gobernaba Antonio Maura como presidente de un gobierno cuyas reuniones presidía el rey Alfonso XIII. Mientras el mundo se debatía en una cruenta guerra que nunca antes había alcanzado a tantos países y matado a tantas personas, ella nacía. Lo hacía en la Calle del Palo, dicen que la más vieja de Maracena. Hoy día, en 2009, con luces, asfalto, saneamientos, telecomunicaciones, y todos los avances de la modernidad la Calle del Palo es un lugar decrépito, sucio, me transporta a los años del hambre, no quiero ni pensar que sería en 1915, sin luz, ni agua, sin saneamientos, sin tiempo para poder adecentar nada ni dinero que dedicar al aseo diario y baldeo de calles. María nacía así, sin nada. Su padre, Manuel, era un hombre del campo, infatigble, enorme de tamaño y corazón. Mi amigo Antonio Carmona Castellano, "Antonio el Perriquelme", me cuenta que su padre murió al empezar la II República, que su hermano mayor se fue como Comisario Político del Frente Popular y que él, con 9 años se quedó solo con su madre. Antonio dice que Manuel Barrios, "el jamargo", lo cobijó, le enseñó el trabajo de la Vega y que fue como un padre para él. Ese era el padre de María. Su madre había nacido en Restábal, procedente de una familia de Peligros. María se llamaba también. Murió en 1989, con 99 años y una vista envidiable, cosía sin gafas.
Estos son los antecedentes de María Barrios Sánchez, mi abuela. Este año cumple 94 años. Siento que se va a ir ya. Esta semana la hemos tenido que llevar al hospital en Ambulancia, su cuerpo parecía no aguantar más. Mientras esperábamos que la atendieran la han colocado en un pasillo, en su camilla, aparcada contra la pared, para que no estorbara, sin hacer ruido. Por un momento me ha parecido bochornoso que 94 años después de nacer la apartaran de esa forma. Yo he aguantado con ella, acariciándola, mirándola y sin poder evitar pensar que detrás de esa mujer desdentada y vegetativa ha habido 94 años de vida. "Pepe el de la Cueva" me preguntó un día: "niño, ¿tú eres de Maracena?", le contesté que sí, que me había criado fuera, en Barcelona, que me vine a Maracena casi con 19 años pero que sí que mi familia era maracenera. Pepe me hizo la pregunta que yo ya estaba esperando desde el momento que me preguntó de dónde era: "¿de quien eres niño?". No lo dudé, "Soy nieto de la María la Jamarga". "Esa ha sido la mujer más trabajadora de Maracena, la mejor empleada que hemos tenido en La Cueva. Bertaaaa -su hija-, este niño es nieto de la María". Berta sonrió y dijo que por eso nos quería tanto a mi mujer y a mí. Menuda herencia, prestigio.
Mi abuela se dedicaba a hacer de comer a las cuadrillas, a ayudar en el campo, a llevar agua a los que estaban trabajando, a hacer cosas que otras mujeres no querían o no podían. Todo en esos años que van de 1930 a 1970. Personas como mi abuela han levantado un país miserable, ruinoso, famélico y hambriento, un país lleno de mierda y escombros, cuajado de señoritos y despreciables dictadores para convertirlo en un país de privilegiados, donde la sanidad es gratis, la educación es gratis, los derechos universales y la calidad de vida la tercera del mundo. Personas como mi abuela son aparcadas por otras más jóvenes, como yo, cuyo único mérito ha sido disfrutar de unos estudios que su generación no pudo adquirir.
Durante muchos minutos la vi vestida con su bata azul estampada y su mandil, con 40 años, en esa Maracena sucia y embarrada, subiendo a La Cueva, a hacer de comer mientras aguantaba los comentarios machistas de los "hombres" de la época. María Barrios Sánchez, mi abuela, vivirá siempre. No lo olvídéis por que este post está aquí para recordarla. MARÍA BARRIOS SÁNCHEZ, "LA JAMARGA".
La tenéis en la foto, a la izquierda en 1968, con 53 años. Ahora está irreconocible.

Cosas que me gustan

24 abril 2009

Me gusta cuando Jorge se acurruca sobre mi cara y se queda inmóvil, gustándose él y gustándole yo. Me gustan los ojos de Paula, me gustan las pequitas que tiene sobre la nariz y su piel, blanca y suave. Me gusta la risa de María del Mar, me gusta cuando dice "te quiero", me gusta que le guste, me gusta cuando me dice que le encantan mis guiños, me gusta que sea ella y que quien esté a su lado sea yo. Me gusta verlo todo verde, limpio, primaveral. Me gusta ver flores en el campo, me gusta el campo. Me gusta el mar, su salitre, su asepsia, su olor, su murmullo incesante. Me gusta la playa por la noche, cuando no hay nadie, cuando el agua resuena en las piedras de la orilla. Me gusta nadar desnudo, de noche, adentrame en sus aguas sin ver más que la hilera de luces de la costa. Me gusta el miedo estúpido de no saber que hay por debajo cuando nadas a oscuras. Me gustan los piononos, los milhojas, las tartas de nata y chocolate. Me gusta el adagietto de Mahler, el intermezzo sinfonico de Mascagni en Cavalleria, me gusta el aria "Recitar" en Pagliacci de Leoncavallo, me gusta llorar oyendo música. Me gusta escribir mientras oigo música, me gusta pensar que alguien se emocione leyendo mis cosas, me gusta ser útil, me gusta querer, me gustan las personas, me gustas tú. Me gusta montar en bicicleta y ver sitios que nunca antes había visto, me gusta la perspectiva desde la bicicleta, me gusta la libertad de ir a tu ritmo y con tus propias posibilidades. Me gusta subir una cuesta para mirar desde lo alto y sentirme orgulloso de haber logrado subir. Me gusta hablarle a la gente cada mañana. Me gusta la radio, me gusta presentar noticias en la tele, me gusta que me reconozcan en la calle, me gusta charlar con la gente. Me gusta saludar a quien conozco, me gusta conocer gente, me gusta conocer. Me gusta aprender, leer, estudiar, absorver cosas distintas. Me gusta un café en la Facultad de Filosofía y Letras. Me gusta estar con mis amigos. Me gusta Sergi, me gusta Carlos, me gusta Jose, Enrique, Francis, Miguel, Pepe, Consue y todos mis amigos. Me gusta llevarme bien con las mujeres, me gustan las mujeres, me gustan sus caderas y sus pechos. Me gustan sus andares y si miran para ver si has mirado. Me gustan cuando coquetean, cuando te dicen que les gustas pero sin decírtelo, me gusta gustarles. Pero esto es sólo una muestra, hay más cosas. Una última cosa: no me gusta echar de menos a nadie, no me gusta nada.

Difundamos la cultura, prohibamos la difusión gratis. Todo de pago, al estilo PRISA

Cada mañana, a las siete, me tomo un café en la misma cafetería. Cada mañana. Soy un hombre de costumbres, fiel a mis ideas y a mi gente. Es decir, un tío de costumbres. Una de esas costumbres, que ni al quitarme de fumar quise abandonar, es la del cafelito a primera hora. Es sagrado, mis maitines. Mientras tomo un café reparto mi buen humor mañanero con el camarero o camarera de turno, los clientes que cada mañana coinciden con uno en el ajetreo de cucharillas y rasgada de azucarillos. Apenas hacemos caso a la televisión que cuelga del techo y que cada mañana también, por costumbre, nos cuenta las desdichas de este puto mundo injusto y cruel. Hoy se ha repetido la rutina. Me subo en mi bicicleta, con mi parka Quechua, mis vaqueros, mi gorra y mis gafas, me dejo caer hasta la calle de la emisora de radio, aparco mi bici en un arbolito -estará el pobre hasta las raíces de mí- y entro en el bar. El camarero me dice buenos días, yo le contesto igual, agarro el IDEAL, saludo a los clientes y....... ¡la tele está apagada! ¡la radio no se oye! sólo el sonido de los aparatos de detrás de la barra y el ensordecedor estruendo del molinillo de café. Le pregunto a mi pelirrojo amigo el camarero y contesta que no pueden encender ni la tele ni la radio "ayer vino un inspector de la Sociedad General de Autores y Editores y comono pagamos dice que no podemos ponerlas".
Amos a ver ¿pero es que estamos gilipollas? Yo dirijo una radio, pago el canon, la SGAE, la Federación, los sellos y la Biblia en pasta para emitir música y contenidos de autores y a un precio más bajo por que no tenemos publicidad comercial. ¿No he pagado yo por esa música para emitirla gratis?¿Por qué ha de volver a pagarse esa misma música? Me dice un iluminado que las películas españolas van a desaparecer si la gente sigue bajándoselas de Internet. ¿Pero estamos gilipollas? ¿Quién coño se baja películas españolas de Internet? Esto es de dementes.
Total, que el bar estaba vacío de sonidos, triste, sin banda sonora, como las películas de Harold Lloyd. Bonita forma de difundir la cultura, PROHIBIENDO SU DIFUSIÓN. Esto es lo más parecido a la censura franquista. Anda y que les den a todos.

20 abril 2009

La vida se nos va en un soplo. No nos damos ni cuenta y ya han pasado demasiados años para casi todo. El tiempo es ese agua del manantial que fluye limpia y cristalina, que da la vida y la limpia, pero que igual que ella se escapa por entre lo dedos si la intentas atrapar. Así como el agua no se puede desperdiciar el tiempo que transcurre por nuestras vidas no debe utilizarse en balde o cosas vanas. Quizá sea por eso que mi vida transcurre muy rápida, demasiado a veces, y es por que me empeño en vivirla.
Llevo un mes y medio intentando atrapar ese agua y es imposible, se escapa por entre los dedos pero, además, se hace cierto ese refrán: "agua no vayas a beber, déjala correr". Claro que cuando el agua acaricia tus manos va acariciando tu piel, a más caudal más suavidad, más placer y cuando deja de pasar queda la humedad en tus manos, el recuerdo físico de que ahí estuvo pero se fue. Pero una vez que el agua se seca todo queda limpio. Así pasa en la vida, los años van pasando y el tiempo va limpiandolo todo.
A veces no sabemos vivir la vida, la malgastamos, como cuando abres el grifo para afeitarte y lo dejas abierto, estás desaprovechando agua y vida. Nos empeñamos en complicarla, en matizar demasiado, en enrevesarlo todo. Mientras complicamos las cosas la vida se nos escapa y no la vivimos. No es fácil, no obstante, mantenerse sin actuar. Esa actividad diaria es la que nos empuja a complicar las cosas, no somos conscientes de ello y cuando queremos darnos cuenta ya estamos en un callejón de difícil salida.
Cualquier cosa que digamos o hagamos afecta a terceras personas y es ahí donde yo aún no he aprendido a calibrar bien las distancias. Mis errores de cálculo son frecuentes, cada vez menos, pero se producen en demasiadas ocasiones. Por otro lado me siento bien cuando, descubierto el error, se enmienda y el agua vuelve a fluir. Vuelve a impregnarte de humedad, a limpiarte, a dar vida.
Vivid pero soñad.